La marginación geográfica y de toda índole explica la tardanza con que aquí repercutió la demanda libertaria.
Hubieron de pasar cuatro años para que don José María Jiménez profiriera el grito de insurrección en Tabasco; no obstante, su iniciativa no encontró suficiente eco y don José María fue condenado a prisión. Entretanto, el 24 de mayo de 1815, se levantaron actas de adhesión a la Corona Española.
La violencia se recrudecía por otros rumbos y los españoles perdían terreno paulatinamente hasta que, en 1821 México obtuvo su independencia política con respecto a la Corona Española.
Ese mismo año, el coronel Antonio López de Santa Anna envió a Tabasco una expedición, encabezada por el capitán Juan Nepomuceno Fernández Mantecón, quien traía el encargo de proclamar la Independencia y jurar el Plan de Iguala: lo que se produjo el 8 de septiembre de 1821.
Una vez declarada la independencia de Tabasco, el 8 de Septiembre de 1821, al convocarse el Congreso Constituyente, la provincia se pronunció por la Federación, convirtiéndose en uno de los 14 Estados libres y soberanos de la primera República en 1824. Al año siguiente (1825), se proclamó la primera constitución tabasqueña y desde 1883, su división política la constituyen 17 municipios.
Iturbide y la República
A partir del memorable 8 de septiembre de 1821, cuando se prestó juramento al Plan de Iguala, Tabasco quedó incorporado al México independiente. El primer gobernador fue don Juan N. Fernández, quien no permaneció mucho tiempo en su puesto ya que fue acusado de varios delitos, enjuiciado y destituido de su investidura. Lo sustituyó don Manuel María Leyton en 1822. Poco después se conoció la noticia de que Agustín de Iturbide se había proclamado emperador. Tomó entonces posesión de la gubernatura tabasqueña el coronel José Antonio Rincón, quien permaneció en su cargo hasta 1823 cuando, Antonio López de Santa Anna instituyó la República.
México había comenzado su vida independiente con un intento fallido de monarquía y no pudo hablarse de Tabasco como Estado sino hasta la instauración de la República Federal, más propiamente, hasta que se asentó en la Constitución de 1824 que el territorio tabasqueño formaba parte de la República. Ese mismo año se estableció la primera legislatura local y ésta misma eligió a don Agustín Ruiz de la Peña como gobernador interino. El 5 de febrero de 1825 se publicó la primera Constitución Política del Estado, la cual constaba de 11 capítulos y de 224 artículos, en ese año llegó la primera imprenta a Tabasco.
Los primeros pasos del naciente estado no podían ser sencillos. A los conflictos políticos que debió afrontar como consecuencia del movimiento independentista se añadieron los problemas económicos que el territorio arrastraba desde la época colonial. Aunado a esto hubo que hacer frente a dos epidemias de cólera, probablemente las más graves de que se tenga antecedente en la región.
Tabasco durante la guerra de Independencia Nacional
1810. Cuando los conspiradores de Querétaro planeaban sacudirse al que llamaban mal gobierno, en Tabasco tan alejado del Centro de la Nueva España y de las ideas que bullían en la mente de muchos criollos y que subrepticiamente corrían de boca en boca, el Ayuntamiento de Villa Hermosa se afanaba para cumplir con la solicitud hecha por el gobierno español, de nombrar diputado por la provincia a las Cortes Generales y Extraordinarias que se reunirían en Cádiz, resultando designado como representante de Tabasco el Dr. José Eduardo de Cárdenas y Romero.
1811. Se da a la luz pública en las cortes españolas de Cádiz la primera obra sobre nuestro estado escrita por un tabasqueño, la famosa, Memoria a favor de la Provincia de Tabasco del ilustre diputado a dichas cortes Dr. José Eduardo de Cárdenas y Romero a quien se considera el primer intelectual tabasqueño.
1815. Al recibirse en Tabasco el bando del Virrey Félix María Calleja del Rey publicado el 24 de mayo de 1815, en la capital de la Nueva España, en el que se ordena quemar “en la plaza pública por mano de verdugo” y a voz de pregonero, todos los documentos impresos por el Congreso Mexicano reunido en Apatzingan y Taretan, y acusando de traidores y rebeldes así como enemigos de Dios y del rey a los integrantes de dicho congreso mexicano inspirado por don José María Morelos y Pavón; en el Puerto de Villa Hermosa, en la Villa de Tacotalpa, en los pueblos de Cunduacán, Jalapa, Macuspana, Nacajuca, Jalpa, Teapa y San Antonio (hoy Cárdenas) de Tabasco, se levantaron actas de adhesión al gobierno colonial ofreciendo perseguir y exterminar a los llamados traidores y rebeldes.
1816. La noche del 22 de enero de 1816, Atanasio De la Cruz fue hecho prisionero en un fandango, por un cuerpo de guardia que obedecía órdenes de José Antonio Rejón, capitán de fieles realistas y teniente real de justicia del partido de los Agualulcos, hoy municipio de Huimanguillo.
El delito del que se acusó y apresó a De la Cruz fue el de infidencia, ya que éste conspiraba contra el régimen colonial. Por tratarse de un delito de corte militar, se le envió al comandante militar del partido José Francisco Maldonado, quien lo remitió a su superior en el cantón de Acayucan, Juan Sánchez Fravieso; quien tomó a su cargo la instauración del juicio contra el acusado.
1817. El 9 de diciembre de 1817 llegó a Tabasco la noticia de la prisión del caudillo insurgente Francisco Javier Mina, acompañada de una “canción patriótica” loando a Fernando VII y celebrando la prisión de Mina.
Para celebrar el apresamiento del caudillo insurgente un gran número de habitantes de Villa Hermosa recorrió las calles de la villa con música de fortepiano, violines y flautas, entonando la canción antes mencionada. Esta procesión acompañada de muchos faroles y luces “que hacían clara la noche” reunió, según informes del gobernador colonial de Tabasco, a más de 3,500 personas.
1821. Por el delito de conspirar contra el gobierno colonial, el precursor de la Independencia Nacional en Tabasco subteniente José María Jiménez Garrido, compareció ante el Ayuntamiento Constitucional de Villa Hermosa, el día 30 de junio, debido a que con esa fecha había hecho circular su postura ante las amenazas de personas que se proponían acusarlo. Dicho escrito terminaba de la siguiente forma: “…estoy resuelto a derramar la última gota de sangre en obsequio de encender en el corazón de mis hijos el fuego del deseo de la Independencia.”
En agosto de este año, Jiménez Garrido y su hijo José Víctor fueron confinados en el llamado punto militar, el Castillo de Santa Isabel, ubicado en la desembocadura del río Grijalva, de donde se evadieron y, al llegar a Villa Hermosa se encontraron con la noticia de que Tabasco había sido liberado del yugo español.
Consumación de la lucha de Independencia en Tabasco
1821. Antonio López de Santana comandante de la undécima división del ejército trigarante, confirió al capitán Juan Nepomuceno Fernández Mantecón marchase desde Cosamaloapan Veracruz, a Tabasco, para liberar a esa provincia del gobierno español representado por el gobernador Ángel de Toro quién ante la cercanía de las fuerzas trigarantes salió intempestivamente rumbo a Campeche, a finales de agosto de 1821.
Sin disparar un solo tiro, ya que los tabasqueños todos los recibieron jubilosamente, el 8 de septiembre, las tropas de Fernández Mantecón tomaron en nombre del gobierno independiente de México el hoy Estado de Tabasco. Ese mismo día se juró la Independencia Nacional en Tabasco.
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